¡Gracias por tu tiempo!

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lunes, 9 de mayo de 2011

4 lunares

Esos 4 lunares que forman una zeta son mi perdición, más incluso que su boca cuando me habla, que más que hablarme, me llama. No hay nada en el planeta que ocupe tanto tiempo mi cabeza, salvo sus besos. Pero sus besos no cuentan, porque son de otro mundo. Como el dolor de sus mordiscos y el tacto de sus caricias, que también son de otro mundo. Pensandolo bien, ella es de otro mundo. Un mundo con casinos, algodón dulce, peliculas sin terminar y vasos rotos de CocaCola, un mundo de puta madre. Y aquí ando, buscando el modo de acompañarla a semejante paraíso, valiéndome de burdas fotos de calidad pésima para seguir adelante, por el camino más dificil, forjándome cada día como persona, haciéndome cada vez más fuerte mientras aprendo a sortear esos obstáculos, pues una plaza en ese mundo merece todo eso y mucho más. Y si hay que atravesar ríos de lava, se atraviesan. Si hay que bucear durante 50 kilómetros, pues se coje aire y se bucea. Incluso si hay que saltar un precipicio sin saber que hay debajo, se salta. Porque las ganas que tengo de jugar con ella a la ruleta en algún casino perdido de su particular Las Vegas son más grandes que cualquier herida, bocado, arañazo u obstáculo.

lunes, 2 de mayo de 2011

Un viaje eterno, que es la vida.

A lo largo de nuestra vida experimentamos muchas sensaciones: amor, odio, envidia, ternura, felicidad... Sin embargo, también nos vemos obligados a llevar a cabo acciones o tomar determinadas decisiones que no nos gustan, pero que sabemos que, por el momento, a la larga acabarán por beneficiarnos. Lo peor es la cara de tonto que se nos queda cuando nos toca hacerlo, cuando nos toca renunciar a algo para que nuestro "yo del futuro" no lo pase mal. Y nos sacrificamos, porque acabamos con algo que nos gusta, algo que, en ocasiones, nos da la vida. Es, no sé si me explico, como tirar todo por la borda para que en un tiempo no nos hagan pasar por la tabla, como en las pelis de piratas. Entonces, al arrojar todo nuestro bagaje al mar, al desprendernos de ese "algo" que nos da la vida, morimos un poquito por dentro, pero lo hacemos bajo nuestra propia voluntad, creyendo que es lo adecuado, creyendo que realmente es lo que tenemos que hacer para llevar una vida próspera. La verdadera pregunta es: ¿nos equivocamos? La mayoría de las veces sí, pero como en toda estadística, existe un margen de error, mínimo, pero existe. Y mientras escribo todo esto me miro en el reflejo de la ventana, y me doy cuenta de la cara de tonto que me queda. Y miro en mi interior, y me doy cuenta de que he muerto un poquito. Y tan sólo hace 15 minutos que arrojé todo ese equipaje a las profundidades del Mar Olvido, y realmente deseo como un loco saltar por estribor, bucear y recuperarlo. Y me vuelvo a mirar en el reflejo del cristal de la ventana, y mi cara de tonto ha pasado a ser cara de idiota. Y miro de nuevo dentro de mí, y cada vez ardo más. Creo que sólo me queda la esperanza de que ese equipaje flote, agarrar un salvavidas y lanzarme a por él, y que no se desprenda nunca de mí, porque nada de lo que hay en esa maleta es prescindible, y por muchas fotos que tengamos del viaje, el recuerdo nunca es suficiente.

martes, 1 de marzo de 2011

Don't take this way, please.

Hay portales realmente chulos. Portales con personas en pijama de mini-leñadora, botas de nieve y sin maquillar. También tienen luces que no paran de apagarse, como haciéndo un guiño a lo evidente. Es divertido abrir la puerta a los vecinos y saludar con un "¡buenas!" y una sonrisa de oreja a oreja. Más divertido es pedir un beso, como la primera vez, en el mismo portal y con la misma persona pero con algodón dulce de por medio y muchas anéctodas en común, y ver de nuevo esa cara sin maquillar, que te parece más bella que nunca, con el flequillo escondiéndola de un modo inseguro, y fijarte otra vez en ese pijama y reírte, pero no de esa persona, ni a carcajadas, sino sonreír porque realmente te das cuenta de que esa imagen es la que quieres ver muchas mañanas a lo largo de tu vida, tantas como el amanecer te permita.

domingo, 2 de enero de 2011

Que te de igual.

Profundiza. Atrévete a pensar situaciones inimaginables y llévalas a cabo. Baila la danza de la lluvia y cuando empiece a chispear, llámala e invítala a tu casa para ver tu peli favorita. Dile que pasas de palomitas, que prefieres besos y una pepsi light. Si accede, ¡enhorabuena! Si no, tranquilo, tienes una pepsi, y además es light, siéntete bien con tu cuerpo. Propónle un romance, un amor que sea pequeño pero que marque una diferencia, como los centímetros que separan al enano más grande del gigante más pequeño. Siéntete Dios por un momento y acaríciale la rodilla, da igual si prefiere besos o palomitas, eres Dios al fin y al cabo. Bésala. Si prefiere besos todo irá bien. Si prefiere palomitas acábate la pepsi y disfruta de la película, pero joder, piensa, has hecho que llueva, como Ted Mosby en "Cómo conocí a vuestra madre", ¿no suena genial? Puedes dormir agusto, ¡eres Dios! Mañana ya veremos quién serás.