¡Gracias por tu tiempo!

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jueves, 11 de noviembre de 2010

Un mar... de dudas.

Tenía que decirte que a día de hoy sigo echándote de menos. Recordar tus ojos color caoba, seguidos del precipicio que es tu nariz y el acantilado de las rocas afiladas de tu boca, no ayuda a olvidar la brisa que corría por mi vida cuando estabas en ella. Tu lengua, húmeda como el faro que me guiaba en un día de tormenta, marcó un antes y un después en este cuaderno de bitácora. El olor a caracolas y a sal marina que desprende tu cuello aún persiste en mi cabeza, junto con la arena en mis zapatos que son tus palabras. Dibujar tu nombre en la orilla era mi razón, y las olas que acto seguido lo borraban no son otra cosa que tu actitud negativa. Me bañaba en ti, incluso buceaba y abría los ojos bajo el agua, conociendo un mundo nuevo que en realidad eran ilusiones; pero el salir a la superficie y abrir los ojos, rojizos por la dura realidad, tarde o temprano te hace comprender que el horizonte, que no somos otra cosa que tú y yo, es cada vez más inalcanzable, pues cuanto más nado, más me canso, y cuanto más me canso, más creo que la solución a todo esto se puede encontrar en el fondo del mar, y eso aún no sé qué es.


Fuan,.